Caballos
Antes de la expansión de la
frontera, el uso del caballo estaba muy extendido entre las naciones amerindias
de las grandes llanuras y a su alrededor existía toda una cultura. El caballo
fue introducido por los europeos en el siglo XVI y las tribus amerindias
capturaron ejemplares durante los enfrentamientos que sostuvieron con ellos. La
más significativa fue la rebelión Pueblo de 1680 en Nuevo México por la que las
etnias Ute, Navajos, Apache y Comanches se hicieron con este animal.
A finales del siglo XVIII, todas
las tribus de las praderas tenían caballos, que llamaban ponies. Su
uso favoreció la caza del búfalo, esencial en la vida de las tribus. El caballo
fue símbolo de prestigio y riqueza, y la destreza en su manejo todo un
distintivo personal. Las técnicas de guerra se desarrollaron de forma
sustancial. La relación de estas naciones con el caballo fue objeto de diversas
manifestaciones artísticas, incorporándose de esta forma al romanticismo
existente alrededor del oeste estadounidense.
En el siglo XIX, los caballos fueron muy
importantes para los pioneros, que los usaron en sus desplazamientos hacia el
oeste. Los caballos tiraban de las carretas, pero también de los vagones y los
arreos de labranza.
Carretas y diligencias
Las
diligencias estaban tiradas por cuatro o seis caballos distribuidos en
parejas.
Las diligencias estaban tiradas por cuatro o seis caballos distribuidos en parejas.
Las carretas (covered wagons),
conocidas como schooners, eran los vehículos que se utilizaban
habitualmente en las migraciones hacia el oeste. El vehículo era de
consistencia ligera para no agotar a las bestias que tiraban de él. En su
interior se llevaba lo esencial para el viaje. El equipaje típico de un pionero
incluía harina, frijoles, tocino, café, fruta seca, azúcar y vinagre; además
del vestuario, utensilios de cocina, herramientas de labranza, libros
escolares, la Biblia, instrumentos musicales, medicinas y repuestos para el
vehículo. En su interior viajaban únicamente los enfermos y los niños. Una
caravana de carretas recorría unos 24 kilómetros diarios (15 millas), por
diversos terrenos y parajes.
Tren
El ferrocarril acortó el viaje de la Costa Este a la Cosa Oeste de meses
a días. Inmediatamente transformó el Oeste Americano, a medida que las
personas se mudaron al oeste y miles de pueblos fueron creados a lo
largo de las vías.
Tren
El ferrocarril acortó el viaje de la Costa Este a la Cosa Oeste de meses a días. Inmediatamente transformó el Oeste Americano, a medida que las personas se mudaron al oeste y miles de pueblos fueron creados a lo largo de las vías.

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